Después de varios años investigando mi conclusión personal es que la Neuroarquitectura, como disciplina, no existe, sino que es una forma de apreciar el espacio que por extensión, al ser ejercida por los arquitectos, puede trasladarse a la forma de proyectar.

Una vida más clamada, con conciencia de la dimensión sensorial del cuerpo y de la percepción, ayuda a entender el espacio construido como una atmósfera que forma parte de nuestro ecosistema vital.

 

Por eso siempre digo que la neuroarquitectura es la "buena arquitectura". Aquellos espacios que se han diseñado teniendo en cuenta a sus habitantes como seres vivos ¿Que toda la arquitectura debería ser neuro? Sí, pero no lo es cuando se han diseñado espacios que impiden vivir a gusto (hablo de características acústicas, olfativas, motrices, visuales, cognitivas, de navegación...)

Gracias a investigaciones en neurociencia y arquitectura, podemos crear espacios que ayuden a que el cuerpo fluya, funcione y conecte. En definitiva, podemos crear espacios que cuiden de nosotros.

¿Neuroarquitectura?

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Apreciar el espacio en su dimensión perceptiva nos ayuda a vivir la arquitectura en toda su esencia.

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